Paraísos

A vueltas con hacer pagar más a los que más tienen, buscando en todos los países y regiones hacer de forma efectiva más progresivo el sistema fiscal, evitar la paradoja política, social y tributaria de que el esfuerzo fiscal de los más adinerados puede ser igual o inferior al de los menos afortunados, hemos dejado a un lado el mero hecho, la petición simple, la reivindicación evidente, de que al menos paguen impuestos. No que paguen más, que también, sino simplemente que paguen.

Envalentonados como grandes comandantes de sus naciones, recuerden, hace ya algunos años, comenzando la crisis, se dispusieron los mandatarios de las naciones más poderosas a acabar con los paraísos fiscales. Merkel velaba armas frente a ellos, Sarkozy declaró que había que reformar el capitalismo, Obama, y todos nosotros, arrostramos el problema de forma decidida.

Para nuestro país, proporcionalmente en mayor medida que el resto de las naciones, se trataba de una cuestión de vida o muerte. Muchos, demasiados, de nuestros residentes no pagan impuestos en España. Se calcula, Dios mío, que 88.000 millones de euros pertenecientes a españoles están bajo llave en la caja de caudales de los bancos de estos paraísos. Una cantidad nada despreciable que podría servir para producir, prestar para crecer, financiar para emprender, dotar para exportar. Una cantidad que abandona el flujo circular de la renta en España o que, al menos, permanece a oscuras al fisco de nuestra nación.

El otro día un periodista económico a este respecto me espetó en una radio: yo también estoy en contra de la evasión fiscal. Aparte de lo evidente de la afirmación de mi amigo, empero, no estamos hablando de evasión sino de elusión. El tratamiento y utilización de las normas para que legalmente puedan pagar menos impuestos unos que otros. Mucho de este dinero en Gibraltar no peca de evasión sino de elusión.

Bien lo saben las grandes compañías que planifican su temporada fiscal como  el jugador de cartas observa la baraja. De las 35 empresas del Ibex, 21 poseen sociedades en paraísos fiscales, de forma legal, pero obteniendo grandes beneficios fiscales por los que ahorran una importante suma que deja de alimentar las arcas de la hacienda pública española.

En Gibraltar hay 30.000 habitantes y 80.000 compañías registradas. O son muy emprendedores, o ahorran mucho los monos, o reside en el peñón una vergüenza que emite señales evidentes de que los más favorecidos pueden pagar más y los de a pie, los que declaran por rendimientos de trabajo, sufren las consecuencias de tener que soportar (casi) ellos solos el coste de la Administración.

Del total de lo que se recauda por el IRPF, es decir, por las rentas personales, las de todos y cada uno de los españoles obligados a declarar, el 80% provienen de las rentas del trabajo. De usted, de él, de mi, de todos y cada uno de los españoles que se preguntan, no ya si los ricos han de pagar más, sino la causa por la que algunos de ellos simplemente no pagan. (Publicado en DiarioProgresista.es, el ocho de septiembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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