¿Pors qué es necesario un impuesto (de verdad) sobre el patrimonio?

Nuestro deseo, al menos el del que escribe y el que conforma la línea editorial de este periódico, es el de que los que más tienen más paguen, que la progresividad efectiva sea una realidad y que nadie pueda engañarse con una progresividad nominal que sólo es eso : nominal. Visto de forma evidente, tal como expliqué en la Carta de ayer, que el anterior Impuesto del Patrimonio no era del patrimonio, cuestión que entiende cualquier persona que sepa leer, se trata ahora de que los patrimonios abultados paguen por estas propiedades.

Por eso se equivoca Mariano Rajoy al decir que el PSOE quiere recuperar el anterior Impuesto de Patrimonio. Y, añado, conviene que el candidato socialista no diga que vamos a recuperar el Impuesto de Patrimonio. Porque no se trata de recobrar la figura del Impuesto (mal llamado) del Patrimonio, sino de un nuevo Impuesto (de verdad) sobre el Patrimonio. Nada que ver con el anterior.

Nos enfrentamos al hecho de que los ricos en nuestro país pagan menos impuestos y menos que proporcionalmente que los menos adinerados. Una vergüenza nacional que hay que corregir, en primer lugar internacionalmente luchando contra los paraísos fiscales, en segundo lugar potenciando la inspección y, en tercer lugar, creando figuras tributarias reales : un nuevo Impuesto (de verdad) de Patrimonio.

El 92% de los declarantes del anterior Impuesto (mal llamado) de Patrimonio de 2005 presentaron una base imponible inferior a un millón de euros. ¿Por qué? : porque las fórmulas para eludir, no evadir –que también-, el impuesto son casi ilimitadas. Peor aún, aquellos que pagaban el impuesto y presentaban un patrimonio superior a 10 millones de euros eran tan solo mil ciudadanos : ¡mil!

Se da la paradoja -escribo de memoria-, que en la Comunidad de Madrid, los que aquel año declaraban un patrimonio superior a 30 millones de euros eran tan solo 15 personas físicas de las cuales 13 eran señoras mayores, probablemente viudas, que nadie les había explicado las formas legales de elusión fiscal a su alcance.

¿Frente a qué nos enfrentamos gravando los patrimonios más abultados? : frente a la evasión y frente a la elusión. Contra la evasión, todo hay que decirlo, la legislación vigente y recursos para la inspección, con denuedo y contundencia, eficacia y claridad. Frente a la elusión (la utilización legal de la norma para evitar el impuesto), hay que cambiar las leyes y apostar en los foros internacionales por la desaparición de los paraísos fiscales. Sin ambas cuestiones el Impuesto (de verdad) del Patrimonio caería en la melancolía.

Por todo ello, lo que hay que luchar entonces, con el mismo ahínco que contra la evasión, es contra la elusión. Y eso se hace, como he dicho, frente a los paraísos fiscales y cambiando las normas que permiten que muchos paguen menos que los menos favorecidos, dinamitando el principio de equidad entre los contribuyentes.

Hay que crear un nuevo Impuesto (de verdad) de Patrimonio que sustituya al anterior que ni siquiera gravaba los grandes patrimonios. Es hora de que paguen aquellos, por ejemplo, que poseen patrimonios superiores a un millón de euros, buscando las fórmulas que eviten la elusión y la evasión, medida que recupera en parte la equidad, ejemplarizante y tímidamente recaudatoria. (Editado por DiarioProgresista.es, el viernes, 16 de septiembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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