Sostiene Figar

Este país será próspero cuando el hombre más rico de la nación, al tomar la decisión sobre dónde educar a su hijo, en qué colegio matricular a su niño o niña, decida, en libertad, llevarlo al mejor, y éste, en igualdad, sea un colegio público. Será plural cuando los colegios privados compitan con los públicos en calidad, en igualdad de condiciones, sin favoritismos, esforzándose por tener el nivel de enseñanza de los públicos, sin que sean las Administraciones quienes ofrezcan apoyo público a intereses privados.

Todavía me froto los oídos, parpadeo con preocupación, tras haber escuchado a la Consejera de Educación y Empleo de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, dirigirse, fiel creyente, a los simpatizantes de Comunión y Liberación, colectivo fundado por Luigi Giussani, en el Encuentro en Rimini, un lugar donde convergen los militantes de este colectivo cuyas ideas sobre el devenir del catolicismo son fuertemente discutidas por una gran parte de los católicos más tolerantes.

Sostiene Figar, impertérrita, en Rimini : en la Comunidad de Madrid “hemos elegido mejorar el panorama de la educación en centros de gestión privada con fondos públicos”. Efectivamente, es una elección, una decisión política que sirve para que la Administración de todos respalde iniciativas sólo de algunos.

Sostiene Figar, rodeada ella de religiosos de todas las edades: “Nosotros hemos aumentado las plazas escolares ofreciendo estas plazas a centros que funcionaban como centros privados al 100%” Una propuesta que, pendiente de los intereses más religiosos, ha dado la espalda al bien común. La Revelación por encima de la razón.

Sostiene Figar : “Nosotros hemos ofrecido estos lugares gratuitamente a organizaciones religiosas, cooperativas y otras estructuras para que crearan centros sostenidos con fondos públicos pero con gestión privada”. Sin comentarios.

Sostiene Figar : “Esto indica que en los últimos 6 años hemos abierto 79 centros nuevos de este tipo en la Comunidad de Madrid y hoy en día la proporción entre escuela pública, concertada y privada” haya cambiado. No es discutible, entonces, que el deseo del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid trate de impulsar, en palabras de Figar, un cambio de modelo educativo.

Sostiene Figar : “Dentro de estos centros, entre comillas, “concertados”, más de dos tercios ofrecen educación católica. Comunión y Liberación gestiona dos centros, por lo tanto yo pienso que estos dos centros pueden ser más en un futuro. Obviamente, no sólo quedarse en dos”. En ese momento un estruendoso aplauso ciega su discurso.

Sostiene Figar : “Se ha visto un esfuerzo material, espiritual y personal de muchas religiosas y religiosos de la Iglesia católica, de las escuelas católicas en general; esto nos ha permitido en esta fase de expansión de centros concertados en España que muchos de los proyectos nuevos estén en manos de religiosos laicos y que muchos más niños puedan recibir la educación católica en nuestra región”.

No creo que Lucía Figar haya leído una sola letra de la obra de Don Giussani, El sentido religioso, y si lo ha hecho, no creo tampoco que lo hiciera con el sentido crítico que debería tener cualquier ciudadano preocupado por la trascendencia del hombre. No hay peor hombre o mujer público que el ignorante. El ignorante de sí mismo, el tonto que decía Cipolla, el que es capaz de hacerse daño a sí mismo haciendo daño a los demás. (Publicado en DiarioProgresista.es, el domingo, 18 de septiembre de 2011).

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A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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One Response to Sostiene Figar

  1. maria jesus martinez says:

    Se ha probado Fígar como una integrista. No son buenos cristianos. Dudo de si son siquiera creyentes.No quieren una escuela formadora de ciudadanos libres y críticos. Quieren dar nuevo impulso a la educación sectaria y capillista. No hace mucho la Sra Aguirre abogaba por la necesidad de poner en valor la labor de los profesores, incluso de concederles status de autoridad pública. Pues bien, tan pronto como nos atrevemos a opinar sobre nuestro trabajo, nos vilipendian, tachándonos de vagos e irresponsables magníficamente remunerados. ¡ Un contradiós ! Y todo por las pelas para la enseñanza concertada.

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