El libro de Rajoy

El libro de Rajoy es hueco, como es el programa de los conservadores en España, como lo son el saco de soluciones que llevan años confesando que poseen, como sus formas y maneras de oponerse. Un libro que he terminado este fin de semana y que, sinceramente, dicho con todos los respetos, es un claro ejemplo del programa que desea presentar a todos y cada uno de los españoles. Del libro de Rajoy, “En confianza”, no extraigo, créanme, ya no nada reseñable, sino nada: nada de nada.

Mariano Rajoy, quien como persona es bastante probable que forme parte del mundo de los buenos, no se ha opuesto sino que ha opositado. No ha querido hacer una oposición siquiera constructiva, sino que ha permitido arengas destructivas y griterío abundante en sede parlamentaria, y, mientras tanto, él se escondía en su despacho para opositar -que no merecer- al Gobierno de la Nación.

El penúltimo libro sobre Mariano fue el de Graciano Palomo, una obra interesante que muestra las peripecias de un hombre tranquilo (para algunos demasiado tranquilo) y su recorrido personal y político por el mundo de la Administración y de la política. El libro de Graciano, empero, contiene una nutrida información sobre los adláteres del presidente del Partido Popular. Una obra crítica y realista que no ofende ni halaga al político gallego pero que muestra, ciertamente, su personalidad.

Pero esta biografía autorizada nos da la talla de un personaje, repito, probablemente bueno, pero gris, ese gris marengo del funcionario que ha prosperado sobre el que sus asesores se esfuerzan en convertir en twitter, y en el resto de redes sociales, en un hombre chispeante y cercano a la gente, a los niños, al pueblo. Un esfuerzo que me recuerda aquel posado de Calvo-Sotelo, siendo presidente del Gobierno, en una playa, sin caer, ay, que el bañador era tan antiguo como el hilo negro.

Alguno de los periodistas amigos con los que discuto asiduamente y de los que me enriquezco con profusión me señalan que, a lo mejor -o a lo peor-, es eso lo que necesita España. Un hombre tranquilo, sosegado, sin grandes ideas, que haga de la política contabilidad. El mítico periodista deportivo, José María García, en conversación privada, me dio la mejor definición que todavía no he encontrado sobre Rajoy : “Por donde pasa no ensucia, pero, también, por donde pasa tampoco limpia”.

No debemos confundir el sosiego, ni el gris intelectual -tan común en los conservadores españoles desde hace siglos-, con las necesidades de una nación que exige sosiego y detenimiento, una oposición crítica pero constructiva y un gobierno coherente pero ambicioso. Es verdad que necesitamos la calma pertinente para unos tiempos de tormenta que están destapando todas las vergüenzas de una Unión Europea que parece no existir. Pero también tenemos que tener el coraje para lograr hacer aflorar las enormes potencialidades y el valor añadido de muchos españoles que guardan su creatividad en casa o su capacidad en las oficinas de empleo. Y eso Rajoy no lo tiene. (Publicado en DiarioProgresista.es, el lunes, 26 de septiembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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