Pascual Madoz

El 21 de enero de 1855 Pascual Madoz fue nombrado ministro de Hacienda en el marco de lo  que se vino en llamar el Bienio Progresista (julio de 1854 y julio de 1856). Pocos meses después puso en marcha el mayor proceso de desamortización que ha vivido España con objeto, principalmente, de reducir la agobiante Deuda Pública que atenazaba las cuentas del reino. No en vano, La Gaceta de Madrid publicaba el 3 de mayo de 1855 las actuaciones que iban a ser emprendidas con el fin de vender propiedades del Estado, del clero y de las órdenes militares.

Tras la crisis económica internacional del siglo XXI los Estados han visto como el crédito, el crecimiento económico, el nivel de la demanda y por ende los ingresos públicos, se han materialmente derrumbado. Desde entonces los Presupuestos de cada una de las naciones se han caracterizado por políticas fiscales expansivas que han dado lugar a enormes déficits públicos y a explosivas emisiones de Deuda Soberana.

La abundancia de Deuda, la cantidad de papel de los Estados volando en las plazas financieras, ha dado lugar a una crisis de Deuda que ha encarecido el coste de la misma especialmente para aquellos países periféricos con mayores problemas para crecer.

De este modo, como ya dijimos en un anterior artículo, hemos observado como la Deuda española ha ido encareciéndose en los mercados internacionales de tal forma que conviene, en un ejercicio de prudencia y buen gobierno, reducir los déficits y controlar la expansión de nuestro endeudamiento.

Así, el Presidente del Gobierno de España ha propuesto toda una serie de medidas que sin duda ordenan el Presupuesto y, al tiempo, generan un coste político de primera magnitud. Medidas que, si bien se imponen como urgentes en el panorama de crisis de Deuda internacional, desde mi punto de vista deben ir acompañadas de actuaciones tributarias que hagan que también los más favorecidos participen en el esfuerzo de consolidación fiscal.

Ordenar las cuentas públicas supone también ordenar nuestros objetivos de crecimiento. La prioridad es el futuro y, por lo tanto, debemos ser capaces de ahorrar, no hipotecar el porvenir con costes de endeudamiento insostenibles, con el fin de poder dedicar cada uno de nuestros euros a fines que garanticen un crecimiento más competitivo, un desarrollo más justo y un mayor equilibrio distributivo entre los ciudadanos de nuestro país.

Con el ministro de Hacienda, Pascual Madoz, a partir de aquel Bienio Progresista, se iniciaba la mayor desamortización que iba a protagonizar nuestro país. Durante cuarenta años el Estado fue capaz de ingresar ocho mil millones de reales lo cual supuso un claro desahogo de las arcas públicas y una vía para reducir la Deuda y los costes derivados de la misma, de tal forma que, al menos, se abría la posibilidad, sólo posibilidad, de que el Estado pudiera dedicarse a actuaciones que favorecieran el crecimiento económico. (Publicado en DiarioProgresista.es, el domingo, 25 de septiembre de 2011).

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A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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