Un error fatal

Si usted pertenece a ese tipo de familias que cometieron el fatal error de endeudarse hasta las cejas para adquirir un bien de primera necesidad como lo es la vivienda, ha podido, ciertamente, comenzar a vivir una cadena perpetua que podría, incluso, llevarle hasta la pobreza. No le debe consolar, ni mucho menos, que otros le animaran, le indujeran, le empujaran a cometer un tropiezo de este tamaño.

Efectivamente, le animaron a endeudarse sobre una senda de crecimiento de precios que no parecía, le aseguraban, que fuera a detenerse. Su inversión estaba garantizada cuando los precios no tenían fin. El banco, animado por los bancos centrales, adquiriendo dinero fácil, lo prestaban igualmente con facilidad, tan pasmosa como para saber que cuanto más prestaran, más ganaban.

Cubiertos estos bancos con amplios beneficios, sosteniéndose con apoyo de los gobiernos dado que sin ellos el sistema no podría funcionar, nos convencieron de llamar crisis a lo que verdaderamente es una estafa.

Como un globo, fueron llevando a la economía española a tener una deuda hipotecaria sobre los hombros de las familias de un billón de euros. Ellos pueden confundirse, como de hecho se equivocaron, pero, sin embargo, si una familia se equivoca en una hipoteca lo hace, empero, para toda la vida, quebrando su patrimonio puede que para siempre y entregándose a una cadena perpetua de sobreendeudamiento y pobreza.

Mientras que en otros países como los Estados Unidos llaman efecto sonajero al hecho de la entrega de llaves por parte del moroso, entrega a partir de la cual queda saldada la deuda. Sin embargo, en España, aplicándose con estruendo el artículo 579 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, no queda la deuda cubierta sólo con la entrega del bien, la vivienda, al contrario: puede levantarse el resto de bienes del prestatario.

Parece como si tuvieran que quedar exentos de culpa los responsables financieros de la burbuja, de la misma manera que tampoco pueden quedar exentos los responsables económicos de finales de los noventa, advertidos por todos los institutos y sacudidos en la actualidad por el FMI (también responsable).

¿De qué sirve que exista una normativa en la Unión Europea que exija a los bancos informar con exactitud a sus deudores de los compromisos que contraen y de los escenarios  a los que se abocan? De nada. O por ignorancia (que también), o por dolo (que también).

En cualquier caso, esos mismos cuyos ejecutivos quieren ahora cobrar indemnizaciones millonarias han llevado a muchas familias a un endeudamiento excesivo y a una situación límite.

Necesitamos una Ley de Nueva Oportunidad, evitar los desahucios y las situaciones indeseadas que están arrastrando a familias enteras de parados al embargo. Necesitamos un mecanismo de avales y el arbitraje de las Administraciones para ampliar el plazo del pago de la hipoteca. Necesitamos un parque de viviendas público como alternativa a una situación cuando menos desconcertante. Necesitamos inteligencia frente a la torpeza de aquellos, todavía en los despachos, que han llevado a las instituciones financieras a la catástrofe.

Si, ellos cometieron un error que no padecen. Usted cometió un error fatal. (Publicado en DiarioProgresista.es, el domingo, 9 de octubre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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