Barroso Plan

El Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, ha declarado una vez más que va a presentar un plan de recapitalización de la banca europea con el fin de liberar a las instituciones financieras de los impagos de sus vencimientos y de la asfixia de liquidez. No es la primera vez que Barroso invita a escucharle y anuncia un nuevo flotador, quizás no el definitivo, para salvar a la banca europea de esa línea resbaladiza que anuncia el precipicio.

La situación de liquidez de los bancos de la Unión, ante la (casi) impasible mirada del Banco Central Europeo, es tan alarmante como para que aún se puedan escuchar los gritos de Soros hace unas horas y de Gaithner hace unas semanas. Todos –inversores, norteamericanos y, sobre todo, instituciones financieras europeas-, pendientes de que por fin se aplique una política monetaria y financiera decidida en la Unión.

Quedan atrás aquellos que, con tanta insolvencia intelectual como interés político, le echaban las culpas a Zapatero de la crisis española y, por lo tanto, mundial. Pero no quedan atrás, empero, aquellos que insisten, como el primer ministro holandés, Mark Rutte, de que el problema son los déficits públicos excesivos.

El problema es que la banca europea no tiene liquidez y, asustada por los vencimientos, es incapaz de hacer fluir el dinero, ni para prestárselo en el interbancario a la competencia, ni para financiarle a usted, y, mucho menos, para resistir un impago en sus activos, de las empresas, las familias o, simplemente, de la Deuda soberana.

Por eso Barroso insiste en analizar los balances, reevaluar los activos (échense a temblar), exigir sanearlos y promover la recapitalización. ¿Cómo? Los fondos europeos se antojan un parche para un neumático carcomido, un flotador para tantos náufragos, una forma de ganar tiempo ante lo inevitable.

Los problemas financieros y monetarios se resuelven con políticas monetarias y financieras. Es el Banco Central Europeo –si quieren coordinados con la Comisión y el FMI-, el que tiene que disponer una inyección de liquidez suficiente como para solventar el problema. Si alguien, con acento alemán, se queja del posible repunte inflacionista, habrá que decirle que no tenemos tiempo de preocuparnos de la fiebre cuando al enfermo se le ha parado el corazón. (Publicado en DiarioProgresista.es, el jueves, 13 de octubre de 2011).

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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