La política social en un gobierno socialista II

Frente a la ridícula falsedad de los conservadores, decíamos ayer, de que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había recortado como el que más la política social, tratamos de demostrar que ha sido, precisamente, al revés: las cifras son difícilmente discutibles. Al tiempo, los gobiernos regionales de la derecha, tanto española como nacionalista catalana, han puesto en práctica recortes amparados en políticas presupuestarias escasamente inteligentes. Esa es la paradoja: la mentira y los hechos.

En estos momentos en los que el desempleo azota la coyuntura española y frena la expansión del consumo, el Estado ha batido el récord en protección de los parados alcanzando un grado de cobertura del 80%. Para mayor abundamiento se estableció una ayuda  de 426 euros para los que agotaran la prestación que fue tremendamente criticada por los populares.

Al tiempo se ha ampliado la universalización de la sanidad pública a partir de la publicación de la Ley de Salud Pública, una norma que no debiera pasar desapercibida dado que supone un relevante y sustancial paso adelante. Como tampoco debe pasar desapercibida la integración al  régimen general de la Seguridad Social de los trabajadores agrarios y las empleadas del hogar.

Es evidente que entre conservadores y socialdemócratas las diferencias son sustanciales. Unos recortan en Educación, en Sanidad, en política social, otros, los socialistas, consideran estas partidas garantes, no sólo de la solidaridad, sino también, todo hay que decirlo, de un futuro más próspero para nuestra nación.

No podemos dejar pasar tampoco determinados hitos de la política social española durante estos últimos ocho años. Entre ellos, por no ser exhaustivo, el permiso de paternidad o la protección a las mujeres víctimas de malos tratos. En cualquier caso la política en relación a la familia se ha resuelto más allá del paternalismo y el reduccionismo de tratar tan solo a la familia tradicional extendiéndose por ende a otras estructuras familiares hasta ahora excluidas de la política de protección: el reconocimiento de la pensión a las parejas de hecho ha beneficiado a no pocas uniones que se consideraban discriminadas en esta materia.

La Renta Básica de Emancipación, tan discutida por la derecha, ha beneficiado, ni más ni menos, a 300.000 jóvenes, asignatura aún pendiente, como otras, en las que no podemos dejar pasar que aún no hemos dado la oportunidad a muchos jóvenes de aportar su valor añadido a la sociedad en la que vivimos.

Pero, sobre todo, contra lo que debemos luchar es contra la falsedad. Sólo una política de comunicación adecuada, contundente y puesta en boca de todos y cada uno de los socialistas, en todos y cada uno de los medios y soportes de comunicación, puede hacer que la memoria, la historia, el mérito, no sean borrados por la goma de la mentira. (Publicado en DiarioProgresista.es, el miércoles, 12 de octubre de 2011).

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A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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