Obsesión

El día en el que Steven Spielberg decida hacer una película sobre Esperanza Aguirre el largometraje llevará el nombre de Obsesión. Emulando a Hitchcock, el trailer del de Cincinnati recuperará la tradición de cine negro incluyendo, pasa el tiempo, los efectos especiales. Sabe el director el valor que tiene una historia, la de la presidenta, la exministra, cuya biografía está plagada de hechos relevantes y, a menudo, insólitos. Uno de ellos el que les paso a relatar.

Alterada, Esperanza Aguirre dio ayer una improvisada rueda de prensa en la presentación de la candidatura madrileña en estas elecciones que se nos caen encima, declaraciones en las que  denuncia a la policía por haber puesto en libertad a dos individuos que pretendieron entrar en su casa la noche anterior, vaya usted a saber si, incluso, en su alcoba. Espetando a los periodistas señaló un culpable: Rubalcaba. ¿Qué hubiera pasado si el domicilio hubiese sido el de don Alfredo?, dijo.

La obsesión por los medios de comunicación, por ser noticia más allá de si hay o no noticia, de salir en los telediarios, hace que Esperanza no guarde siquiera las formas en sus declaraciones públicas.

Aguirre pronto se animó a denunciar la indefensión en la que viven los madrileños y mostró la denuncia por allanamiento de morada en la Comisaría de Policía de Leganitos.  Caliente por el hecho denominó a la situación como escándalo, tan grande como para pedir, desde ya, la dimisión de la delegada del Gobierno, Dolores Carrión. En plena aceleración ante los micrófonos exigió la presidenta que le llamara el ministro de Interior, Antonio Camacho, animándole a abrir una inmediata investigación. Deja caer la señora Aguirre, en boca de sus más cercanos colaboradores, la posibilidad, cierta o no, de que trataran de atentar contra su vida o, pretendieran sustraer de su domicilio palacete, documentos supuestamente comprometedores.

Una novela de Rocambole, una película de Hitchcock, un magnífico guión para Spielberg, con un pequeño problema: el relato que cuenta la presidenta es falso, exagerado e incierto.

Eran las cuatro y media de la madrugada, y, un par de chavales del Real Madrid, bufandas al cuello, salían de los bares del distrito para, suponemos, volver a su casa. Cantaban por la calle y, no se les ocurrió otra cosa que dar con los nudillos en las puertas de las casas por donde iban pasando. También pequeñas patadas sobre las puertas de madera de los portales de este Malasaña que a mí me crió. Con tan mala suerte que uno de los portales era el de la vivienda de Aguirre, un portalón que da entrada a un palacio cuyo propietario, ni me importa, es el marido de doña Esperanza.

Este periódico se ha puesto en contacto con la policía y, tal como les transcribo, esta es la versión real de los hechos, los que, además, constan en el atestado de la misma. Mala suerte para los ebrios porque dentro del portal hacían guardia, como es menester, dos guardias civiles que llamaron de inmediato a la policía. Se presentaron los nacionales, los detuvieron, se les pasó de inmediato la borrachera, les redactaron el atestado que pondrán a disposición judicial, y, obviamente, les soltaron, no sin antes darles un vaso de agua.

¿Obsesión por ser noticia? La película del director de Ohio podría llamarse Esperpento. No, mejor Obsesión, mucho mejor. (Publicado en DiarioProgresista.es, el jueves, 20 de octubre de 2011).

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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