Zenbat buru, hainbat aburu

La alegría ensordecedora de todas aquellas personas de bien y de (casi) todos los ciudadanos defensores de la Constitución y las leyes, no puede significar dejar de pensar que la reconstrucción civil de la serenidad en el País Vasco va servir para el reencuentro de muchas familias exiladas, la prosperidad económica y la felicidad de todos y cada uno de los ciudadanos vascos y del resto de España.

El apoyo a las víctimas es una condición de la que nunca va a prescindir el Estado de Derecho. El respeto a las mismas pasa por seguir persiguiendo el delito y exigir una declaración de arrepentimiento por parte de todos aquellos que hubieran practicado o defendido la violencia.

Sin cambiar un ápice la labor policial y el trabajo de la Justicia, deben darse los pasos para facilitar la participación política de todas aquellas fuerzas y ciudadanos, piensen como piensen, en el marco de la legalidad, la Constitución y el respeto, amparados por el Estatuto y en el seno del Parlamento vasco y las Cortes Generales.

He encontrado, lamentablemente, muchas opiniones de la derecha encaminadas a prohibir la participación política de aquellos que siquiera tienen delitos o faltas en su contra. Una ceguera que empaña la idea de que cualquier posición, dentro de la norma y el respeto, puede ser defendida en las cámaras y en la política.

Todo ello haciendo cumplir coercitivamente la legalidad vigente, tanto en relación al respeto de las normas en todas y cada una de las corporaciones locales, así como en relación al cumplimiento también de la ley que señala que los presos han de estar lo más cerca posible de su lugar de residencia.

Ahora podremos discutir en paz, con tranquilidad y sosiego, si el País Vasco es o no una nación, si -como es evidente- forma parte de los pueblos de España desde una relación secular y racial que no escapa a ninguna persona mínimamente informada. Si las competencias aún no transferidas han de coordinarse con el Estado en mayor o menor medida. Todo aquello de lo que apenas podía hablarse con normalidad desde el punto y manera que el ruido ensordecedor del miedo a la cobardía de los asesinos no permitía la tranquilidad suficiente para la discusión y la política.

En euskera hay un refrán que dice : Zenbat buru, hainbat aburu. Significa “tantos hombres (cabezas), tantos pareceres”. Hay opiniones para todos los gustos. En la paz, todas caben en el Parlamento. (Publicado en DiarioProgresista.es, el lunes, 24 de octubre de 2011).

 

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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