Ciudadano Siete Mil Millones

Durante este mes de octubre la población mundial alcanzará la cifra de siete mil millones de seres humanos viviendo en el planeta Tierra. Damos la bienvenida, felicidades, al ciudadano siete mil millones que desde hoy, en nuestros brazos, nos acompaña.

Cuando uno era niño nos encontrábamos en los libros del colegio aquello que decía el reverendo Malthus: que la población crecía en progresión geométrica y los alimentos en progresión aritmética. Aquella foto de un niño africano desnutrido era nuestro primer síntoma de solidaridad.

Efectivamente, en estos momentos somos el doble que éramos en 1971. En tan solo cuarenta años la población mundial se ha multiplicado por dos y, en estos momentos, la estamos viendo crecer a un ritmo del 1,1% al año. Los países, conforme van desarrollándose, reducen primero la mortalidad catastrófica disparando por diferencia la población, y, tras algunos años, disminuyen la natalidad estabilizando de esta forma el crecimiento natural.

Esto supone que si bien hace sesenta años, en 1951, nacían cinco niños por mujer, esta cifra ha disminuido a 2,5 bebés. Cifra que en Occidente nos debe parecer suficientemente elevada y lejana en tanto en cuanto el 97% de los nacidos ven por primera vez la luz del sol en algún país aún empobrecido.

En ese sentido, por ese mismo motivo, los crecimientos de la población se producirán de forma desigual. En aquellas naciones en las que, aún en vías de desarrollo, habiendo logrado más o menos disminuir su tasa de mortalidad y manteniendo similar tasa de natalidad, disfrutarán o sufrirán por ello una explosión demográfica continuada. Es el caso de África, continente que triplicará su población durante el presente siglo.

Sin embargo, Alemania, cuya población ronda los ochenta millones de teutones, tras un repunte hasta el máximo que alcanzará en unos noventa millones, verá disminuir su población a finales de siglo hasta los setenta y cinco millones de ciudadanos, siempre y cuando no se pruduzcan migraciones intensas en el seno de este país centroeuropeo.

De forma desigual, pues, el mundo crecerá hasta que las tasas de natalidad y mortalidad converjan y, por lo tanto, se estabilice la población mundial. Todo ello sin contar catástrofes y guerras que siempre distorsionarán cualquier previsión a este respecto.

De acuerdo con el hecho de que el mundo va, lentamente, encaminándose a la reducción de la tasa de mortalidad, la de natalidad y, en suma, el crecimiento vegetativo, la población tenderá a estabilizarse a finales del siglo XXI en unos 10.000 millones de seres humanos.

Cabe destacar, por cierto, que lo importante será saber cómo vivirán nuestros hijos y nuestros nietos, pero eso, quizás, lo dejemos para mañana. En cualquier caso, felicidades entonces, ciudadano siete mil millones, felicidades. (Publicado en DiarioProgresista.es, el lunes, 31 de octubre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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