A por uvas

Hay que estar muy despistado, a por uvas, o muy de salida para no darse cuenta de que la Autoridad Bancaria Europea se ha convertido, si no lo era ya, en un instrumento vergonzante contra los bancos españoles.

Más pendiente de que fluya el crédito hacia los ciudadanos están las autoridades europeas en evitar que los bancos españoles compren a los bancos centroeuropeos. Concentrados pues intentando despistar a las autoridades económicas españolas y establecer unas normas que se conviertan en una especie de ataduras para impedir cualquier movimiento corporativo.

La sobreexposición inmobiliaria hace que los bancos españoles no estén bien, pero, en comparación, las instituciones financieras europeas dan asco. Este desequilibrio pone a tiro a los bancos centroeuropeos en las garras de los tan agresivos bancos españoles.

Mientras otros están a por uvas, ¿cómo hacer que unos 26.000 millones de euros los bancos españoles lo destinen a fortalecer su capital en vez de emplearlo en adquirir nuevas instituciones? Como dijimos ayer, una buena fórmula sería la de hacerles valer menos diciendo que el precio en libros de la deuda que tienen en sus activos vale un cinco por ciento menos, y, en segundo lugar, obligándoles a tener un capital propio del 9% de sus activos.

Oiga, parecen decir los españoles, si nosotros, además de nuestro capital propio tenemos unas provisiones enormes -nutridas tras tantos años de beneficios-, y unos bonos convertibles que serán a la postre también capital propio. Pues no, ni se admiten los bonos, ni las provisiones, así que tendrán que trasladar todo ese efectivo a un capital social que tratarán de inmovilizar.

Un escándalo sin precedentes que debería haber hecho que las autoridades económicas y financieras, el ministerio y el Banco de España, pusieran el grito en el cielo. Esto hace que se le obligue al temido Santander a incorporar 15.000 millones de euros, al BBVA 7.000 más, al Popular 2.400 y a Bankia 1.100. Como tienen provisiones propias y bonos convertibles, los españoles responden que no van a necesitar apoyo público -a diferencia de la banca europea-, y, por lo tanto, que se las bastan y se las sobran.

A por uvas están las autoridades europeas que dejan al libre albedrío que Grecia se despeñe. A por uvas las autoridades económicas nacionales que permiten una agresión sin precedentes. A por uvas las autoridades financieras europeas y los propios bancos, todos ellos de espaldas a financiar la recuperación económica y la liquidez de familias y emprendedores. A por uvas la oposición y los medios de comunicación de la derecha que ven en la pauta interesada de la Autoridad Bancaria Europea una forma de desacreditar a Zapatero cuando en realidad es una actuación proteccionista que deja Europa en lo que es: un grupo de intereses que establecen unas normas en función del beneficio de los más poderosos. A por uvas. Todos a por uvas. (Publicado en DiarioProgresista.es, el miércoles, dos de noviembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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