Jáuregui en esencia (el debate a cinco)

Anoche asistimos al debate de los cinco. Los representantes de veintitrés millones de votos que pusieron sobre la mesa sus propuestas y (algunos) sus soluciones. Allí apareció, entre todos, Ramón Jáuregui.

En aquella mesa en forma de medio círculo se sentó Josu Erkoreca representante de un PNV que había cosechado trescientos mil votos en las últimas generales, junto con Pere Macías de CiU y sus ochocientos mil sufragios, Llamazares cuya silla se sustentaba en el derecho que le otorgan el millón de votos de IU, Alberto Ruíz-Gallardón de un PP de diez millones de votos y, frente a él, quizás frente a todos, Ramón Jáuregui en representación del PSOE que en 2008 obtuvo once millones de apoyos.

Iniciado el debate Ramón (Jáuregui) ya supo contestar uno a uno, los puntos sobre las íes, los acentos donde corresponden, en su sitio cada uno y él sentado enfrente. Pareciere, de nuevo, como si la izquierda fuera la única en tener que concretar. Y así lo hizo, frente, otra vez, a las vaguedades y los brindis al sol de la derecha nacional, la catalana y la vasca.

La posición de Erkoreka, más de lo mismo, el discurso de la demanda territorial, aclaró desde el principio que estaba allí para buscar lo mejor para su territorio. Acertaba Erkoreka, empero, en defender una política industrial activa cuyos hitos nos harían resistir mejor la crisis.

Tras escuchar a Pere Macías decir que la solución para el paro masivo era un pacto fiscal con Cataluña mi mente comenzó a desenchufarse tan lentamente, como resistiéndose para poder seguirle. Sólo me desperté cuando le escuché decir “quinceava” en lugar de decimoquinta.

Jáuregui supo mostrarle a Gaspar (Llamazares) que el desiderátum que puso el doctor sobre la mesa tenía un camino de trabajo que ya se había iniciado, el tren de la política keynesiana se quedaba sin combustible y, aún así, nos resistimos a dar ni un paso atrás en política social.

Gallardón, con bastante más brillantez que Rajoy pero con el tedio metido en el cuerpo, evitaba concretar. Tiros al aire: alentar la innovación, recuperar la confianza, modernizar el IRPF (?), fomento del ahorro, reforma laboral (!).

Jáuregui (Ramón) supo recordarle al alcalde de Madrid que ellos ya están gobernando. Que sabemos hasta donde han sido capaces de llevar el déficit y la Deuda en comunidades autónomas y municipios donde ellos protagonizan el mayor dispendio de la historia de España. Subía Ramón (Jáuregui) a la red, raqueta en mano, y le espetó al eterno aspirante aquello de que la falta de crédito no depende de nosotros, algo tan obvio y tan sencillo como mirar los incendios de nuestro alrededor.

No podía por menos Ramón que frotarse los ojos cuando Gallardón señaló que su prioridad eran la Educación y la Sanidad. Una Educación que prescinde de tres mil profesores en la Comunidad de Madrid o disminuye en Castilla La Mancha el gasto sanitario en cuatrocientos millones de euros.

Aclaraba Ramón Jáuregui, con la solvencia que tiene desde que empieza a hablar, que ellos ya están -ya están- privatizando la educación, externalizando la sanidad, recortando los servicios sociales. Palabras y hechos. Lo decía Ramón: palabras y hechos. Y lo dijo bien. Muy bien. (Publicado en DiarioProgresista.es, el jueves, 10 de noviembre de 2011).

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A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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