La campaña de los recortes

Esta campaña que tenemos, la de las propuestas socialistas frente al papel en blanco conservador, es la que con mayor profusión se ha repetido la palabra “recortes”. ¿Por qué?

Porque ya se estaban produciendo. Porque no se gobierna en un solo gobierno, el nacional, sino que la Administración también se ejerce en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos. Lugares donde la derecha ya ha puesto en marcha esa maquinaria de recortes que perjudican a los más débiles y benefician a los más poderosos.

Una planificación seguida con la minuciosidad del hombre religioso, meticulosamente urdida para alcanzar los objetivos marcados, y que puede llevar a la derecha a alcanzar sus fines. Veamos.

Por todos es sabido que los conservadores -sólo en España llamados liberales-, defienden la provisión privada de los bienes públicos. Se les llena la boca de que es más eficiente (siempre) la gestión privada sobre lo público, cuando en realidad es, eso, un buen negocio.

Para ello les ha venido Dios a ver (nunca mejor dicho). La crisis económica ha colapsado los mercados financieros y no hay forma de acceder de forma viable al crédito. De esta manera, ante la imposibilidad de reducir el déficit y el escaso margen para aumentar los ingresos, todos los gobiernos reducen los gastos, principal razón de la erosión electoral de los mismos.

Allá donde gobiernan los socialistas, la izquierda en general, la reducción de los gastos se hace evitando recortar gastos sociales, educación o sanidad. Capaces de reducir el salario a los funcionarios o frenar el crecimiento de las rentas, los socialdemócratas ponen pie en pared frente a la crisis con el firme propósito de evitar hacer daño a la educación y a la sanidad públicas.

Los conservadores, levantando la bandera de la crisis, utilizan esa excusa para reducir los gastos públicos en educación y sanidad, por ejemplo, y, de esta forma dejar paso a la provisión y gestión privada, verdadero frontispicio de su argumentario. Sin embargo, chocan con la resistencia de una población que, según las encuestas (CIS) cree en la educación y en la sanidad pública en una proporción de más de siete de cada diez.

Los conservadores, a partir de aquí, azuzan la bandera de la crisis y señalan que por culpa de “adonde nos ha llevado el gobierno de Zapatero” hemos de recortar en aquellos lugares donde los “vagos funcionarios” se han de apretar más el cinturón. Así lo hacen cuando el riesgo a erosionarse es mínimo, en aquellos lugares donde ganan con holgura. Es el caso de la región de Murcia, donde proponen el copago; o en aquellos lugares donde les da igual que Rajoy saque más o menos votos, como en la Comunidad de Madrid, capaces, empero, de prescindir de tres mil interinos con el frío propósito, como defiende públicamente Figar, de potenciar la escuela privada en detrimento de la pública.

Sin embargo, en aquellos lugares donde la situación es más equidistante, falsean los datos, presionan a los interventores o, descaradamente, mienten, para echarle la culpa a los socialistas que gobernaron antes. Así lo han hecho en regiones como Castilla La Mancha o en ayuntamientos como el de Alcorcón. A partir de aquí, curiosamente, recortan, como en el caso de Cospedal, cuatrocientos millones de euros de la sanidad pública y elevan las externalizaciones a la sanidad privada.

De manual. Responsabilizando a la crisis o a los pésimos gestores anteriores o a ambos, se disponen a recortar con la finalidad, programática, de sustituir los bienes y servicios públicos por la provisión privada de los mismos.

Es lo que hacen en ayuntamientos y regiones, y, sin lugar a dudas, lo que harían en la nación si llegaran a gobernar. Se pondrían delante de los españoles, les dirían que la situación es pésima, que es peor que lo que se imaginaban y que, lamentándolo mucho, tendrán que recortar derechos a todos aquellos a los que tantos decenios les costó adquirir. (Publicado en DiarioProgresista.es, el lunes, 14 de noviembre de 2011).

 

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A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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One Response to La campaña de los recortes

  1. Es evidente que cuando un país ha cambiado de un gobierno socialdemócrata a uno conservador, la situación ha sido catastrófica. Ahí están los ejemplos de Gran Bretaña y Portugal.

    En el primero, por ejemplo, se ha puesto “en marcha el plan de ajuste más drástico de toda la UE, que incluye el despido de 500.000 funcionarios” (Publico 11-11-2011)

    En el segundo, a pesar de cumplir “escrupulosamente el plan de rescate impuesto por la UE está lejos de crear empleo y crecimiento estable y baraja pedir 25.000 millones más a sus socios” (Publico 10-11-2011) Por no tener en cuenta que desde el 6 de abril de 2011, cuando fue rescatado, el país luso tenía a fecha de 10 de Noviembre tenía una prima de riesgo de 988 puntos. Recordemos que cuando fue rescatado tenía una prima de riesgo de 510 puntos.

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