Urgencias

El Partido Popular está demostrando, en estas primeras horas tras la lógica euforia por su innegable triunfo, una ansiedad que en nada beneficia al futuro de nuestro país, ni contribuye a mejorar la imagen que, algunos, casi a nuestro pesar, nos estamos formando de los nuevos y desconocidos equipos dirigentes que están invitados por los ciudadanos a tomar las riendas de la nación.

Una de las características esenciales que diferencia una democracia de una dictadura, bananera o no, es el respeto por la legalidad y los procedimientos. No es de recibo que nadie, ni siquiera impelido por el más arrebatado de los amores patrios,  proponga, con tanta solemnidad como irreflexión, que todos juntos nos pongamos de acuerdo para saltarnos la ley y los procedimientos.

Si los mercados tienen urgencias, que las tienen, en buena medida no se derivan de los formalismos y las pequeñas tonterías como –por ejemplo- terminar legalmente el recuento de los votos y proclamar oficialmente qué integrantes de las diferentes listas electorales tienen derecho a recibir su acta de Diputado o Senador. No es baladí la cuestión, ni mucho menos.

Si los mercados tienen urgencias, que las tienen, no se calman con palabrería vana (aunque, desde luego, los mismos que hoy llaman a la reflexión y la confianza ayer invocaban a la desconfianza y al coctel molotov contra la economía y la Administración  española). Se calman transmitiendo a esos mercados los conceptos claves, las primeras medidas que un partido que lleva ocho años de pre campaña electoral y otros tantos solicitando la convocatoria de elecciones ya debería tener más que perfiladas. Y de paso, además de los mercados, nos podríamos enterar los españoles, cuando el PP decida que, ya sí, es el momentode rasgar elvelo de la indefinición y las banalidades y enseñar el programa y las medidas con que nos quieren sacar de la crisis.

Y, en el camino de la coherencia y el respeto a las instituciones, el Partido Popular siempre encontrará la mano tendida del Partido Socialista. Mariano Rajoy sabe que, si la necesidad así lo aconsejase, siempre encontrará la colaboración y el sentido de Estado en el Gobierno saliente. Estoy plenamente convencido de que nadie en el Ejecutivo ni el PSOE sucumbirá a la tentación de devolverle al PP su irresponsabilidad y falta de patriotismo de  estos últimos tiempos, especialmente en mayo de 2010, cuando la situación nacional, empujada por la situación internacional, cobró tintes dramáticos, que sólo las reformas lanzadas por el Ejecutivo con el apoyo de los grupos nacionalistas dela Cámara, lograron soslayar. Una vez más, se mostrará que el PP y el PSOE, en esta materia como en tantas otras, tampoco son iguales. (Publicado en DiarioProgresista.es, el miércoles, 23 de noviembre de 2011).

 

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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