El discurso de Tolón

En su discurso en Toulon -el mismo lugar donde lanzó las invectivas contra el capitalismo-, Nicolás Sarkozy abogó por un nuevo eje con Merkel. Prometió verla ayer lunes y comenzar a trabajar por una nueva Europa mucho menos europea.

Emerge, de la mano de los conservadores, una Europa que es la suma de los Estados, el eje franco-alemán, la orientación conservadora de sus gobiernos agotados que quieren apuntalar la servidumbre de los intereses a la libertad de los ciudadanos.

En el discurso de Tolón, en la Provenza, Europa deja de ser la suma de sus ciudadanos, por encima de los intereses de los estados, tantas veces anacrónicos, más allá de los espurios deseos de las corporaciones, con entidades supranacionales y sueños de unidad.

En realidad es el menos vistoso, pero ciertamente el más peligroso de todos los argumentos que esbozó Sarkozy en Tolón: cooperación pero con soberanía. ¿Qué significa? Los países europeos, lejos de convertir sus fronteras en anacrónicas, son soberanos y cooperan entre sí a partir de una solidaridad voluntaria de sus gobiernos. Este aserto es un golpe mortal a la unidad europea, al papel de la Comisión, al futuro de una Europa de los ciudadanos.

Europa se convierte así en la suma de países, lo que fue durante muchos años, siglos. Aquello de lo que tratamos de huir en el Tratado de la Unión firmado en Maastrich en 1992. Más Estados, menos Europa: Estados solidarios, si acaso, dependiendo de la voluntad de sus gobiernos, sin que nada ni nadie pueda mostrarles el camino desde una instancia superior a la que todos llamábamos Unión.

Por ello, en ese desarrollo voluntario las principales naciones, Alemania y Francia, se muestran solidarias siempre y cuando obtengan a cambio la disciplina suficiente como para garantizar sus empréstitos. Una disciplina que pasa por la austeridad conservadora que se perpetúa siempre y cuando logren introducir en las Constituciones de los demás países cláusulas que garanticen la estabilidad presupuestaria.

Por eso, en la Europa de los Estados mandan los Estados más fuertes, dictando las normas que les convengan y defendiendo las posturas que muestren la orientación ideológica que nos ha tocado sufrir. Por eso serán Alemania y Francia los redactores del nuevo tratado y, a partir de su redacción, las demás naciones leerán y tendrán que aprobar la redacción impuesta.

Por supuesto que habrá que repensar Schengen, señaló Sarkozy en Toulon. Controlar las fronteras, ¿para qué?, ¿para evitar el tránsito de los no europeos?: no, en realidad se trata de evitar el movimiento de los europeos de segunda clase. Vuelven a dictar los conservadores alemanes y franceses sus intereses como norma, su futuro como la frontera entre el pasado y la reacción.

Para ello basta con formar un polo de la unidad, tal como lo definió Sarkozy en su discurso de Tolón, una suerte de nuevo eje, esta vez horizontal, que dictará la Europa de la suma de los Estados, el paraíso de los conservadores, el continente de los mercaderes. (Publicado en DiarioProgresista.es, el martes, 6 de diciembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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