Medios Progresistas

No se acuerdan, porque la memoria es frágil y la mirada izquierda suele posarse en el futuro. No nos acordamos pero entonces fueron tiempos de oscuridad informativa y sectarismo impune, justo antes de la llegada de los nuestros que ahora se van.

Los que nos acordamos, empero, es porque vivimos en una región donde aún la televisión pública sigue unas directrices políticas enfocadas a perpetuar la reacción en el Consejo de Gobierno.

Por eso es imprescindible que los medios de comunicación progresistas subsistan, no sólo por mantener en pie la bandera de lo nuestro, sino por la firme convicción de que el pluralismo es esencial en una sociedad libre amenazada por los intereses políticos y económicos.

Intereses políticos que nos hizo sentir en aquella televisión española 1996-2004 cómo se revisaban las noticias cuando iban a ser presentadas. Es verdad que el artículo tercero de la Ley Orgánica 2/1997 reguladora de la cláusula de conciencia señala que los periodistas “podrán negarse motivadamente a participar en la elaboración de informaciones contrarias a los principios éticos de la comunicación sin que ello pueda suponer sanción”. Pero es verdad también que este precepto se convierte en papel mojado cuando la presión psicológica -denunciada por los sindicatos- y la precariedad laboral, convierten a magníficos profesionales en disimulados oficinistas.

Una manipulación que en el caso de la televisión pública llegó al esperpento. Tras las declaraciones de José María Aznar, “pueden estar seguros de que el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva”, en Antena 3 TV, el 13 de febrero de 2003, el Grupo Parlamentario Popular y RTVE no dejaron de afirmar, día tras día, que nunca había dicho tal aseveración.

Esperpentos tales como la siguiente escaleta del informativo regional de quince minutos de RNE en Galicia, el domingo 26 de enero de 2003: “Presentación, crónica de la intervención del Presidente del Gobierno en la convención del PP en Santiago, crónica resumen del resto de la intervención del Presidente del PP (total 4 minutos), crónica de 2 minutos con otras intervenciones de dirigentes del PP, valoraciones del PP sobre el Plan Galicia con las intervenciones del Secretario General del PP en Galicia (total 2 minutos), declaraciones del Conselleiro de Política Territorial (1 minuto y medio)”

Sin mencionar aquel tratamiento informativo de la huelga del 20 de junio de 2007, los insultos a los actores y actrices que manifestaron su opinión en los Goya 2003, las mentiras del 11M y un largo etcétera.

Y, pegados al poder político, chupando de las ubres del Estado, el poder económico participando en el impulso a medios conservadores que alientan la manipulación, el camorrismo y la mentira.

El presentador del telediario le preguntó a Javier Arenas : -“¿Qué opina de la manifestación y el movimiento pacifista en contra de la Guerra de Irak?”. Arenas, impasible, con la mirada fija y como recitando de memoria señaló : -“¿Pacifistas?, ¿llama pacifistas a aquellos que queman sedes, que lanzan objetos, que agreden a personas, que insultan a los ciudadanos, que atentan contra los bienes públicos? Es un contrasentido llamar a esos pacifistas”. Mientras tanto las imágenes de jóvenes lanzando cóckteles molotov se sucedían a un lado de la pantalla.

Antes los medios de comunicación de izquierdas eran necesarios. Ahora son imprescindibles. (Publicado en DiarioProgresista.es, el domingo, 11 de diciembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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