Amaiur

Desde el punto de vista jurídico, democrático y político, la decisión de que Amaiur no tenga grupo propio en el Congreso de los Diputados, es un error sumatorio de otros yerros que darán fuerza y discurso a la izquierda abertzale.

Desde el punto de vista jurídico el informe presentado está, como se ha reconocido por todas las partes, vacío de contenido y, añadimos, de espaldas al reglamento. Un reglamento que permitiría, si se aplicase con rigor, que la coalición tuviera sin lugar a dudas grupo parlamentario propio.

Desde el punto de vista democrático resulta un desatino dejar sin voz, por muy en desacuerdo que estemos, a una parte de la sociedad vasca, y por lo tanto española -aunque no quieran serlo-, diferencia que debemos tener al comportamiento que tuvieron ellos hasta hace escasos meses.

Pero es que, además, desde el punto de vista político resulta una torpeza de extensiones incalculables. Reforzar el discurso victimista, como señala el lehendakari, es darles la energía suficiente que necesitan para mantener un porcentaje de votos que en gran parte es prestado y consecuencia del respaldo de una parte de los vascos a su decisión de dejar de condenar la violencia.

Una torpeza que llevó al Grupo Parlamentario Popular a votar en contra, al Grupo Parlamentario Socialista a abstenerse y a UPyD a exigir la ilegalización de la formación, es decir, a invitar a jueces y Gobierno a prevaricar.

Amaiur debe su nombre al sitio del Castillo de Maya, el último foco de resistencia de los navarros ante la entrada de los castellanos a principios del siglo XVI. Convertirles en foco resistente, en víctimas, es alentar un fuego que no solo no debe existir sino que, además, es tremendamente anacrónico.

Una gran parte de Amaiur está formada por Eusko Alkartasuna y Alternatiba, formaciones sobre las que nunca recayó la crítica de hacer apología del terrorismo. A estas hay que sumarles Aralar, organización que se desvinculó de la banda terrorista y fueron durante años tratados como apestados por parte de los más radicales. Y, lamentablemente, conforman el resto de la formación personajes que hasta hace bien poco defendían la lucha armada.

Sin embargo esa lucha, esa sinrazón terrorista, ese esfuerzo a favor del crimen, ha sido derrotado por el trabajo policial, la pericia de los jueces y la unidad de los partidos políticos. Una derrota que entra por la puerta de su renuncia a la violencia y su participación en los procesos democráticos.

Falta, sin duda, que dejen las armas, que velen a los muertos y que pidan perdón. Pero, sin embargo, el paso dado es gigante comparado con aquellas épocas en las que muchos apenas podían salir a la calle. El problema es que su derrota deja sin discurso a muchos, no solo a ellos, también a una parte de los que dicen defender la Constitución.

Dejarse llevar por las tripas o pensar con los pies, tratar de dar rienda suelta a nuestras pasiones, por muy justificadas que estén, sólo conduce a yerros y, posteriormente, a la melancolía. (Publicado en DiarioProgresista.es, el sábado 17 de diciembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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