Año cero

El comienzo de una nueva legislatura, la investidura de un presidente del gobierno, la presentación mañana del nuevo gabinete, es el inicio de un largo camino para el presidente, para los ministros y para la oposición.

Por eso, en un ejercicio de realismo no carente de inteligencia, la reconstrucción de la oposición significa la elaboración de un proyecto político de izquierdas nucleado alrededor del Partido Socialista.

Es éste el que, tras la autocrítica y un análisis sincero de la derrota, ha de reformarse de arriba abajo con el fin de presentar un nuevo proyecto ilusionante y de izquierdas para la ciudadanía española. Es el partido, y no el grupo parlamentario, el responsable de establecer desde este primer año, este momento cero, las pautas a seguir.

Han de ser los militantes los que decidan, de una forma u otra, el grado de cambio que desean dar al partido socialista. Son los trabajadores los que votarán, si se aprueba la enmienda, en primarias abiertas a los candidatos que vayan a encabezar nuestras listas.

Con todo y con ello, con la democracia por delante, el PSOE, por lo tanto, tiene la responsabilidad de modernizar sus estructuras, adaptar su acervo y presentar a los mejores. Nada fácil cuando las derrotas endurecen los mecanismos de cambio y dejan invertebrada la organización.

Pero es sin duda la gran responsabilidad. Tras la renovación orgánica, el respaldo a un nuevo grupo parlamentario ha de guiar la pauta de la oposición. Ha de hacerse, no sólo en el Congreso, sino sobre todo en aquellos lugares donde existe, vive, sueña y trabaja la sociedad española.

La renovación de las principales instituciones tales como el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, del Defensor del Pueblo o el Consejo de Administración de RTVE, ha de acordarse con la oposición. Por este motivo el Grupo Parlamentario Popular, cuando era oposición, vetó cualquier renovación a este respecto. ¿Hará lo mismo el PSOE?

Dependerá del PSOE y tendrá que ser con el PSOE, y con el grupo parlamentario que el partido conforme, quien decida los acuerdos a alcanzar a la hora de desatascar lo que aquella oposición febril impidió.

Año cero, minuto cero, momento cero, para cambiar las cosas. Para que el partido sea el respaldo de los grupos municipales y los grupos parlamentarios, incluido el del Congreso de los Diputados. Una nueva dirección política que elegirá el discurso, la estrategia, los dirigentes y los portavoces que han de defender un proyecto como el socialista que tiene mucho que decir durante muchos años. (Publicado en DiarioProgresista.es, el miércoles, 21 de diciembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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