Rajoy

Esperamos con verdadero interés el discurso de investidura de Mariano Rajoy con la esperanza puesta en desvelar lo que van a hacer tras el voto a ciegas que le otorgaron tantos españoles confiados en su llegada.

No es nuevo Mariano Rajoy en la cosa pública. A los 26 años ya era diputado regional y, si bien quizás no podía imaginarse, desde entonces no ha dejado la actividad pública, sin paréntesis ni descanso, a veces en coche oficial, las más, otras, al principio, recorriendo las calles de su Galicia natal.

La gestión del erario público es una tarea delicada y prudente. Un año después, a los 27 años Rajoy fue director general de la Xunta de Galicia y, más temprano que tarde, a los 28 años concejal de Pontevedra. A veces se dura poco en el cargo porque la ambición, o la decisión, puede más que la labor que se ejercita: don Mariano fue elegido presidente de la Diputación Provincial con tan solo 31 años.

Más temprano que tarde, casi olvidándosele su propia carrera, Mariano Rajoy fue elegido diputado nacional con 31 años, cargo que apenas pudo disfrutar al ser nombrado, esta vez sí, vicepresidente de la Xunta de Galicia con esos mismos 31 años.

El triunfo de José María Aznar en aquellas elecciones le llevó a ser ministro de Administraciones Públicas con 41 años para, tres años más tarde, aproximadamente, ser ministro de Educación con 44 años.

Pocas reformas pudo hacer si el cargo como titular en Educación le duró tan poco. Oportunamente fue nombrado ministro de la Presidencia con 45 años, despacho que casi no le da tiempo a inaugurar dado que, de inmediato, fue nombrado ministro del Interior con 46 años. Mismos años, por cierto, que le llevaron a la vicepresidencia primera del Gobierno de la Nación.

El dedo elector del entonces presidente del gobierno y del Partido Popular, José María Aznar, le hizo presidir la organización conservadora, presentarse sin elección interna a presidente del Gobierno y, desde entonces, diputado nacional y líder de la oposición.

Menos mal que es la izquierda la que profesionaliza la política, la que acapara cargos, la que hace de este noble arte de la vida pública una profesión para toda la vida.

En cualquier caso, podemos decir, que ni es nuevo, ni desconoce los entresijos de la vida pública. Un profesional de la política, y no lo digo en tono despectivo, que tendrá que explicar hacia donde quiere llevar este país que llamamos España. (Publicado en DiarioProgresista.es, el lunes, 19 de diciembre de 2011).

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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