Año Nuevo

Desde que éramos niños escuchábamos en España esa frase tan reaccionaria como impenitente de “en Navidad… siente a un pobre en su mesa”. Probablemente se trataba de un lavado de cara de una sociedad estúpida.

Es Noche Vieja y, aunque parezca melindroso, las personas y las familias tratan de evitar las confrontaciones que tanto disenso provocan. Es ahí cuando algunos, sólo en este momento, se acuerdan de los más necesitados.

Mientras el Gobierno de la Nación comete fraude electoral subiendo los impuestos, especialmente a las rentas menos favorecidas y a las medidas. Mientras el Consejo de Ministros muestra su impericia pensando que se va a crear empleo congelando el SMI. Mientras el PSOE se harta de reuniones sin darle respuesta a este desaguisado. Mientras… los conservadores pensando en sentar a un pobre en su mesa.

Según el Instituto Nacional de Estadística el 22% de los residentes en España vive por debajo del umbral de la pobreza. La izquierda (1982-1996 y 2004-2011), todo hay que decirlo, ha sido la que desde los gobiernos más ha hecho por solucionar esta vergüenza, en mayor medida que la derecha nacional (1996-2004), empero, como lo demuestran los datos publicados y deflactados del ciclo.

Sin embargo se trata de una tarea inacabada que, tanto los gobiernos socialistas como los gobiernos conservadores, han de ponerse de acuerdo para reducir las desigualdades y ganar en equidad.

Preocupa menos el hecho de que los ingresos medios netos por hogar (24.890 euros) hayan caído un -4,4% por la crisis internacional (por Zapatero según los conservadores). Lo que más debe preocupar es que más de un tercio de las familias españolas son incapaces de afrontar gastos imprevistos.

De la misma forma, más cotidianamente, el 6% de los españoles sufren retrasos en los pagos y una cuarta parte de las familias llegan a fin de mes con muchas dificultades. Esto supone, sin duda, que el 39% de los españoles no pueda irse de vacaciones.

Las políticas de igualdad han sido santo y seña de la izquierda. Desde la (tan criticada) Ley de Pensiones No Contributivas hasta la tan cuestionada Ley de Dependencia. La izquierda -como le dijo Giscard d´Estaing a Miterrand-, no tiene por supuesto el monopolio de la solidaridad. Por eso, los esfuerzos, de unos y de otros, deben ir encaminados a que las desigualdades traten de disminuir en un país como el nuestro.

No dudo de la buena voluntad de la derecha en relación a evitar que las desigualdades aumenten a partir de políticas de beneficencia y de la disponibilidad de recursos por parte del sector público. Ya lo dijo Rajoy cuando hizo depender la aplicación de la Ley de Dependencia y otras políticas de igualdad cuando hubiera financiación suficiente.

Sin embargo, desde la izquierda, la propuesta de políticas de igualdad universales se sustenta, no sólo en un criterio de justicia social, sino como factor de crecimiento. Ciudadanos más formados, más sanos y más seguros, son verdaderos factores de generación de valor añadido, crecimiento, innovación y creatividad. Es decir que las políticas de igualdad no deben aplicarse solo cuando salgamos de la crisis, sino que son una salida a la crisis.

Nosotros no queremos que los pobres se sienten en nuestra mesa. Lo que queremos es que tengan su propia mesa. (Publicado en DiarioProgresista.es, el lunes, 2 de enero de 2012).

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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