El gran golpe

El gran golpe es una película en la que Pierce Brosnan, rey de las coartadas, junto con Salma Hayek, se apoderan del segundo diamante de la espada de Napoleón. Se retiran a las Bahamas a la espera de que alguien les traiga, también, el tercero del arma del sire.

Así se comportan las instituciones financieras europeas, a la espera, pacientes, de que alguien les traiga la provisión que necesitan para especular, ganar a corto plazo lo que son incapaces de obtener en el mercado del crédito.

Instituciones financieras, bancos, asfixiados por los vencimientos y atrapados en no querer ser contaminados por la crisis real que ellos mismos provocaron. Dicho de otro modo, no permiten prestar para evitar ganar morosos, colapsando el sistema con la excusa, real, de falta de liquidez.

Mientras tanto el sistema se ahoga. Las pymes, las familias, las empresas, no tienen liquidez suficiente, ni créditos, para poder financiar, ya no sus inversiones a largo plazo, sino siquiera su disponibilidad a corto y descuento inmediato.

Por eso, mientras todos ustedes estaban celebrando la Navidad, hace escasas semanas, a finales de diciembre, se perpetró el gran atraco, la madre de las especulaciones, el gran golpe.

El Banco Central Europeo, por fin, abrió el grifo de la liquidez, de forma indiscriminada, fiesta para todos. 523 bancos acudieron a la ventanilla y se llevaron, ávidos, medio billón de euros (se dice pronto). La idea, en un principio, era suministrar liquidez para impedir impagos de vencimientos interbancarios y generar financiación suficiente para el sector privado. Sin embargo nos encontramos con un agujero en el sistema por donde entraron los cacos de guante blanco.

Una parte de esta liquidez fue destinada a arrostrar los vencimientos más perentorios, otra pequeña parte a financiar tímidamente a pymes y familias. ¿Dónde fueron realmente los 500.000 millones de euros?

Los economistas lo llamamos carry-trade. Los bancos descubrieron el gran negocio, ese que llevaban haciéndolo desde hace meses, pero, esta vez, de forma abundante y promiscua. Tomaron prestados al uno por ciento ese medio billón de euros y… compraron deuda pública mucho más cara. En el caso español constatamos que la deuda pública en el mercado secundario se cotiza al 5%.

Negocio redondo. Tomo prestado al uno por ciento y se lo presto a los estados al 5%. De esta manera observamos que los gobiernos desahogan sus posiciones, como el español, que vio el pasado jueves doblar las peticiones a su deuda, poniendo en marcha el mecanismo de la propaganda, auspiciado por la ignorancia de la prensa de la derecha, señalando que era por las medidas de Rajoy.

No, era por la gran provisión de liquidez de los bancos, ávidos de negocio, comprando dinero al uno y vendiéndolo al cinco. ¡Vaya atraco! El BCE no se manchaba las manos con bonos europeos, los periódicos de la derecha llevaban a sus portadas esa gran mentira sobre la respuesta del mercado a Rajoy y los bancos se forraban.

El gran golpe colosal auspiciado por el Banco Central Europeo, institución que no quiso arreglar directamente el problema de la deuda soberana para evitar esta especulación indecente. Y ahora, ni cortos ni perezosos esperan como pájaros en el nido, una nueva inyección el 29 de febrero, el tercer diamante de la espada de Bonaparte. El gran golpe. (Publicado en DiarioProgresista.es, el lunes, 16 de enero de 2012).

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A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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