El izquierdómetro y los pillabocadillos

El pillabocadillos se instala en el seno de los partidos políticos, tanto de derechas como de izquierdas, trata de confundirse en el seno de una bandería específica, alimenta a los suyos con puestos y se caracteriza por su escaso valor.

He tenido la suerte de estar rodeado de personas más cultas que yo. Mi militancia socialista desde muy joven me hizo conocer, en principio por casualidad, a personas expertas en profundas lecturas sobre teoría e historia del socialismo. Una época en la que devoraba los libros de Bernstein, Jaurès, Lassalle et al,  y que me hizo tener un conocimiento, quizás amplio pero menor que el de mis maestros, sobre nuestro acervo.

Vaya por delante que, empero, hay muchas personas honradas y capaces, cultas e instruidas, que desean un cambio de orientación más hacia la izquierda del socialismo español con las que puedo discrepar en algunas cuestiones y no en otras.

Pero también existe un grupo de personas, en forma de banda, generalmente poco instruidos, nada leídos en socialismo, que utilizan los argumentos de pureza socialdemócrata, te colocan el izquierdómetro bajo la axila, con el fin descifrar una baja temperatura y, ¡ay!, depurarte. Un clásico en la historia de la política universal, comportamiento de tribu para maximizar intereses privados que sucede tanto en la izquierda como en la derecha.

Suelen actuar en forma de banda de pájaros, reunirse de forma separada, intentar influir desde una minoría espuria que se aprovecha de movimientos tácticos y más tiempo para influir y colocar a los suyos, colocaciones de las que se alimenta. No aportan nada.

Cuando peligra su influencia te colocan a la menor de cambio un izquierdómetro debajo de la axila y te acusan de desviacionismo peligroso. Se trata, por lo general, de pillabocadillos más pendientes de su cargo y su renta, que del futuro de la socialdemocracia mundial. Cada vez que alguno de esta banda me espeta su pureza yo, modestamente, le pido que me traiga bibliografía.

Una gran parte de estos farsantes, repasando la historia, han acabado pidiendo dinero o pasándose a la derecha. Un tránsito que es facilitado cuando apenas se tiene una base ideológica suficiente y se actúa únicamente por motivaciones privadas o de tribu.

Se les detecta con facilidad porque no tienen apenas intervenciones parlamentarias o permanecen en silencio en las reuniones de grupo parlamentario o municipal. También se les detecta por su capacidad de cometer faltas de ortografía.

Sin embargo, tanto en la derecha como en la izquierda son los que más actúan -o sobreactúan-, en las reuniones internas exigiendo más trabajo y más pureza.

Los pillabocadillos, por cierto, también se les reconoce por su afán de salir en la foto detrás del líder, poniéndose de puntillas si es menester, y luego presumir ante los suyos de capacidad de influencia.

Afortunadamente la inmensa mayoría de los socialistas no son así. Los militantes, los afiliados y afiliadas, las bases, tienen un conocimiento menos frívolo del socialismo, mucho menos interesado, y saben mejor que nadie aplicar la socialdemócrata a la realidad que nos rodea.

Mi mejor regalo de Reyes sería mandarles al basurero de la historia, pero, es mejor que sigan ahí, para el conocimiento de generaciones venideras que sepan qué es lo que no se debe hacer. Sirven tan solo como mal ejemplo. (Publicado en DiarioProgresista.es, el viernes, 6 de enero de 2012).

Advertisements

About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
This entry was posted in Uncategorized and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s