Feliz 1962

Las naciones europeas avanzan en tanto en cuanto la izquierda y la derecha, con sus enormes matices, han remado el futuro de cada una de las naciones más avanzadas con más o menos intensidad con el fin de llevar a sus ciudadanos al mejor bienestar posible.

Así ha sido también en España. Unos en unos temas y otros en otros asuntos. El centro derecha (1977-1982), la izquierda (1982-1996), la derecha (1996-2000), la ultraderecha (2000-2004) y de nuevo la izquierda (2004-2011), han hecho que la suma de todos, unos más y otros menos, algunos restando y la mayoría sumando, hayamos recorrido un camino envidiado por el resto de las naciones.

Estamos, empero, ahora inmersos en una auténtica crisis que ha puesto a la vista todas nuestras miserias. Problemas que antes no eran tan evidentes dado que las virtudes hacían deslumbrar los defectos. Como el lazarillo de Tormes nos tapábamos los rotos y los descosidos para que no se nos vieran, quebrando la figura en el más engañoso disimulo.

Luis Martín Santos editó Tiempo de Silencio en 1962. Una novela que nos relata las miserias de una España sin derechos de principios de los sesenta.

En democracia, sin embargo, hemos avanzado suficiente como para tener confianza en que los españoles sabremos ganarnos nuestro futuro. Sin embargo, una sombra se cierne de nuevo sobre el porvenir de todos nosotros: la capacidad de reacción de la derecha que comienza a gobernarnos o la voluntad de dar marcha atrás a una buena parte de estos avances.

No sabemos si los conservadores liderados por Rajoy serán tan dialogantes como hace treinta años (1977-1982) o tan carpetovetónicos como los que se volvieron locos en la segunda legislatura de Aznar (2000-2004). Las declaraciones de sus responsables actuales no ofrecen muchas dudas.

La mayoría de ellos se muestran favorables a eliminar la figura del matrimonio entre personas del mismo sexo. Una medida, además de justa, que generó verdaderos sarampiones en los sectores más reaccionarios. Decir que se hará lo que diga el Tribunal Constitucional tras el recurso presentado por el PP no es lo mismo que retirar el recurso.

Cuestionar la Ley del Aborto, señalar -como gritaban´-, que la derogarían o sustituirían por otra, ¿a qué otra se refieren?, ¿volveremos a la norma anterior que había supuesto un verdadero dislate?, ¿permitiremos que se puedan detener a las mujeres?, ¿las seguiremos tratando como delincuentes?, ¿conocen ustedes a alguna mujer que le guste abortar?

O, por seguir con los ejemplos, ¿perderemos esa asignatura raíz, Educación para la Ciudadanía, y la sustituiremos simplemente por nada? Dejarán nuestros hijos de estudiar Constitución, civismo, convivencia, democracia, si las promesas, aún opacas, se materializan

No podemos permitir que este país comience a dar pasos atrás, que la reacción concluya sus reformas removiendo el pasado y aplastando la razón con una mayoría absoluta alcanzada gracias al PSOE.

Adiós 2011. Les deseo a todos ustedes, queridos lectores, un feliz 1962 que comienza. (Publicado en DiarioProgresista.es, el miércoles, 28 de diciembre de 2011).

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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