Linschoten

Jan Huygen van Linschoten nació en Holanda en 1563. Comerciante ambicioso que emigró a Sevilla para visitar a su hermano Willem, intentó encontrar fortuna en Lisboa y embarcar para la India como secretario de Vicente de Fonseca, arzobispo de Goa.

De sus viajes por Asia descubrió el secreto de las rutas comerciales portuguesas, base del comercio asiático holandés y el surgimiento de la prosperidad de una nación. Los descubrimientos de Linschoten sirvieron para la creación de la Vereenigde Oostindische Compagnie (Compañía Holandesa de las Indias Orientales), rompiendo el monopolio portugués con Oriente y multiplicando el comercio, la producción y la renta de un país que se convirtió en próspero a partir del comercio internacional.

Durante los últimos cincuenta años, la economía española ha venido teniendo un patrón de crecimiento que inicia las recuperaciones a partir de la demanda externa como resultado de las depreciaciones de nuestra moneda y, en su relevo, de la demanda interna resultado de un fuerte endeudamiento privado. Pero ya, ni podemos depreciar para encender la demanda externa, ni parece que tengamos margen para endeudarnos con el fin de alimentar la demanda interna dado que nuestra deuda privado ha llegado al límite fruto de los abultados déficits comerciales.

La falta de proyección internacional de la economía española funciona como una espada de Damocles sobre nuestra economía. No hay más que observar, tomando datos de 2009 (Banco de España), el  déficit en nuestra balanza comercial (bienes) de -45 mme (mil millones de euros) , que no compensa nuestro superávit de la balanza de servicios de +25 mme  (el turismo aporta un saldo positivo de +28 mme) , que se ve empeorado por un déficit en la balanza de rentas de -30 mme y de la balanza de transferencias o donaciones sin contrapartida de -8 mme. Esto da como resultado un déficit de nuestra balanza por cuenta corriente de -58 mme.

¿Saben cuál es el saldo de la balanza por cuenta corriente de los países de la zona euro en 2009? : -59 mme. Es decir, podemos decir que el déficit exterior corriente de España es el mismo que el de todos los países de la zona euro agregados. Como dato : el saldo de la balanza de pagos corriente de Alemania en 2009 fue de un envidiable superávit de +134 mme.

Las autoridades holandesas de principios del siglo XVII supieron aprovechar los descubrimientos geográficos y cartográficos de Linschoten para convertir a Holanda en una potencia comercial y sustentar su crecimiento en el comercio exterior. En ninguno de los gobiernos contemporáneos españoles he encontrado un esfuerzo de internacionalización suficiente que compense este desequilibrio que lastra nuestro crecimiento y confía nuestro modelo de desarrollo en la demanda interna. El esfuerzo para que la economía española sustente su desarrollo en el exterior es prácticamente imperceptible ; el desinterés de las autoridades –nacionales y regionales- y la miopía del sector privado, funciona como un ancla pesada en nuestro crecimiento. Mirando hacia el exterior debemos ser tan atrevidos como lo fue el MITI japonés (Ministerio de Comercio Internacional e Industria), las autoridades comerciales alemanas o, incluso, los monarcas y navegantes de la vieja Hol-Land (en neerlandés tierras bajas). Para ello se presenta como ineludible desarrollar toda una serie de agresivas actuaciones tales como impulsar los avances tecnológicos de nuestra industria, mejorar los costes del factor trabajo reduciendo las cotizaciones sociales, abaratar y aumentar la financiación del factor capital a través del estímulo público del aval y el crédito, implantar redes en el exterior aprovechando la cobertura de nuestras embajadas más allá del encomiable esfuerzo del ICEX y presentar una política fiscal mucho más favorable a las exportaciones.

Cuando Linschoten escribió su obra Relatos de viajes de la navegación portuguesa en Oriente estaba desvelando el secreto que convertiría a Holanda en una potencia comercial en el lado Este del planeta Tierra. Cuatrocientos años después, el banco holandés ABN Amro es quien concede el Premio Lincchoten a la excelencia comercial exterior. De la historia de Jan Huygen van Linschoten quedan sus relatos, sus rutas marinas y la prosperidad de una nación. (Publicado en DiarioProgresista, el jueves, 29 de diciembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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