Medidas equivocadas

Asistimos a un monumental fraude electoral acompañado de una serie de medidas económicas presentadas en contra del buen juicio, el sentido común y los objetivos finales puestos en el crecimiento y la equidad.

Tras llegar a empalagar a propios y extraños, el Grupo Parlamentario Popular presumió durante años de ese principio conservador relativo a que lo único que había que hacer era bajar impuestos. Dijeron más, hace pocos días, Mariano Rajoy, replicaba en el Congreso de los Diputados: -“No subiré impuestos”.

Esa excentricidad llamada recurso de solidaridad supone gravar a las rentas más bajas y a las rentas medias en el hasta hoy intocable IRPF. Aquel que tenga una base liquidable de tan solo 100 euros, no más, verá como su tipo de gravamen aumenta en 0,75 puntos. Qué desatino para la equidad, y, sobre todo, qué atentado contra el consumo dado que son las rentas menores y las medias las que mayor propensión media al consumo tienen.

Al contribuyente, entonces, no le queda otro remedio que ahorrar dado que su consumo vía renta es penalizado sobremanera. Sin embargo, allí, al final del túnel se encuentra el Gobierno para quitarle la cartera: gravará también la escala del ahorro del IRPF entre un 2% y un 6%. No hay escapatoria.

Beneficiando a los que más tienen dado que recuperan la deducción para la adquisición de vivienda habitual para las rentas superiores a los 24.000 euros. ¿De verdad rentas superiores necesitan esta deducción?

No se escapa ni el IBI en este monumental fraude electoral. Un impuesto sobre el que los conservadores siempre han tenido el ojo puesto, contradicciones al margen, donde en Madrid, por ejemplo, lo llegaron a multiplicar hasta cifras insospechadas.

Todo ello con la excusa de que el déficit público será del 8% en vez del 6%, dejando en evidencia a los interventores de la Administración y al buen gobierno de la misma. Además de una contradicción más: ¿por qué se opusieron a la subida de impuestos cuando el déficit público era del 9,2% sobre PIB?

La impostura del Gobierno manda al baúl de la desmemoria el infinito número de veces que defendían la curva de Laffer (a más presión fiscal sobre las rentas altas, mayor elusión o evasión). Pues bien, elevan el tipo máximo al 52% pasándose por el arco del triunfo lo dicho ayer mismo. Donde dije digo, digo Diego.

Desde el punto de vista económico no cabe mayor impericia pensar que congelando el Salario Mínimo Interprofesional vamos a generar empleo. ¿A cuántos empresarios conocen ustedes capaces de contratar a alguien por 641,40 euros al mes y dejar de hacerlo por 650 euros al mes? Qué estupidez.

Para mayor abundamiento elevan la jornada laboral en la Administración Pública -donde bomberos, policías, maestros, enfermeros, trabajan suministrando servicios públicos a la sociedad-, con el fin de no contratar, de enviar al desempleo a un número indeterminado de interinos.

No sólo se trata de un fraude electoral. No sólo es un horror. Es, sobre todo, un error. Un error económico de primera magnitud. (Publicado en DiarioProgresista.es, el sábado, 31 de diciembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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