Reuniones

Tras el inmenso error de política económica protagonizado por el último Consejo de Ministros, donde se eleva la presión fiscal sobre las rentas de trabajo, la respuesta de la oposición ha dejado, digámoslo claro, mucho que desear.

Ese mismo día se convocó, para la jornada siguiente, una reunión de economistas (?) y de parlamentarios (!) con objeto de tomar decisiones horas antes de las uvas, veinticuatro horas después de la enorme metedura de pata de los responsables económicos del Gobierno de la Nación.

Consultados por este periódico los economistas más prestigiosos del partido, ninguno de estos fue llamado a filas para tomar en consideración una respuesta técnicamente sostenible. Ocupados en reuniones y circunloquios, el recorrido peripatético de la presunta respuesta sólo se dio en niveles regionales y en responsables de otro orden.

Difícilmente la política fiscal puede solucionar un problema estrictamente monetario y financiero. Pero, puede agravarlo, tal como sucederá elevando la presión fiscal sobre las rentas de trabajo y reduciendo el consumo hasta niveles inimaginables.

¿Cuál es el problema?: no hay partido. ¿Y eso qué significa?: que necesitamos un acervo consistente como fuente de la que nos haga tomar respuestas inmediatas para cualquier tema. Construir un proyecto económico mucho más sólido que el que existe evitaría, en primer lugar, ocurrencias de última hora susurradas al oído de un candidato por cualquier licenciado que se cree Keynes redivivo sólo por haber sido concejal de Presupuestos de su pueblo. Y, en segundo lugar, facilitaría una respuesta rápida ante cualquier problema sin necesidad de reinventar la Macroeconomía cada vez que el adversario toma decisiones incoherentes.

Menos reuniones y más decisiones. Necesitamos una dirección fuerte que monte un equipo económico imbatible del que se obtenga un sistema elaborado. Que explique con palabras sencillas, que las entiendan todos los responsables, la estructura económica a la que debemos dirigir nuestro país y la política económica que debemos presentar. Un planteamiento estructural y permanente que no sea variado por una ocurrencia de última hora de la prima de alguien a la que se le ocurrió una mañana inventarse un impuesto para ayudar a no sé qué colectivo.

Tenemos compañeras y compañeros en el partido, ya no preparados, sino muy preparados, que no asisten a reuniones de última hora, que conocen perfectamente el funcionamiento de los mercados, las claves de la política económica y los fundamentos de la Economía. Mientras un tonto incendia un pueblo con la brasa de su última ocurrencia, estos han publicado en el exterior, han tenido responsabilidades en la empresa privada o en la administración pública, y saben qué camino tomar para lograr mejor equidad y mayor crecimiento.

Por eso, éste que les escribe, decía el otro día que el PSOE es como un iceberg. Si le damos la vuelta la mayor parte de él saldrá a flote y veremos a muchos, mucho mejor preparados, esos que no asisten a tantas reuniones porque, entre otras cosas, están trabajando. (Publicado en DiarioProgresista.es, el miércoles, 4 de enero de 2012).

 

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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