Rubalcaba

Las principales aportaciones académicas como investigador de Alfredo Pérez Rubalcaba se han basado en el estudio de los mecanismos químicos de reacción, las cadenas de respuestas que se producen ante un estímulo eléctrico o químico.

De expresiones meticulosas pareciere como si midiera los tiempos y calculara las reacciones con el fin de obtener el resultado final, como profesor titular de Química Orgánica o como avezado político. Presenta su candidatura con la convicción de que todavía puede aportar mucho a la política nacional.

Alfredo tiene sesenta años y llena de guiños el escenario con el fin de que se sepa que ésta es también una candidatura joven. Nombra a María González y a Juan Moscoso sus portavoces, y confía en ellos la comunicación y la imagen de una opción que aspira a alzarse con la secretaría general del PSOE.

Las deserciones en su equipo (Cristina Narbona et al) no son más, dicen, que meras anécdotas de un conjunto más amplio de personas ilusionadas con cambiar este partido. Reconstruir el PSOE y hacer una oposición solvente son dos de los principales objetivos que coloca en el frontispicio de su discurso.

Otro guiño: la primera prioridad es ganar las elecciones andaluzas de marzo. Es verdad que será prioridad en lo urgente para cualquier secretario general entrante, lo cual convierte a la prioridad en evidencia. Pero lo recalca, empero, buscando la complicidad de una federación que se muestra provincia a provincia dividida.

Forma parte de los gestos y de las intenciones prometedoras buscar el apoyo de las bases. “Éste es un movimiento de abajo a arriba”, dicen. La búsqueda de las bases pero sin las bases es uno de los problemas del socialismo español. Las bases como discurso, pero sin su participación.

Otra premeditada intención de provocar una reacción en cadena es la de celebrar el acto de presentación en la sede de la UGT con el fin, sin duda, de dejar claro que el que va a liderar el giro a la izquierda va a ser él y sólo él.

Encara Rubalcaba con ilusión un congreso indeseado que quiso adelantar antes de las elecciones con el fin de asegurarse la dirección del partido tras la entonces previsible derrota de la organización. Se presenta con la ilusión de una persona inteligente que sabe medir sus pasos y formar equipos que garanticen un futuro cambio orgánico e institucional.

A Alfredo le sobra capacidad y experiencia. En 1982 entró en el ministerio de Educación lugar donde brilló hasta convertirse en 1988 en Secretario de Estado de Educación. En 1992 ocupó la cartera titular del ministerio de Educación y, un año después, en 1993, fue nombrado ministro de la Presidencia y Portavoz del Gobierno. Tras la victoria de 2004 fue nombrado Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, en 2006 ministro del Interior y en 2010 sumó a esta cartera la Vicepresidencia Primera del Gobierno y la Portavocía del mismo.

Es una buena noticia que Alfredo se presente animando al debate y viendo en el horizonte que, por fin, habrá confrontación de ideas y perfiles ante la seguridad de que haya otras alternativas que conformen una nueva orientación para el socialismo español necesitado de renovación y energía. (Publicado en DiarioProgresista.es, el viernes, 30 de diciembre de 2011).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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