Fraga

Hemos dejado pasar unas horas para escribir con la quietud del que desea salirse del mapa o tomar distancia a la hora de hacer un juicio a la historia. Manuel Fraga es protagonista de la vida de España y, como tal, así le juzgará el destino.

La ventaja de los hombres del pasado es que tienen el billete comprado en el presente para poder garantizar un futuro más próspero. Fraga, Suárez y tantos otros, personas afines al régimen anterior, sirvieron para garantizar un tránsito tranquilo a la democracia, una especie de aquí pongo el pie para darte la mano, una forma de forzar el destino cerrando despacio la puerta.

Además, Fraga y su carácter, construyeron una derecha amplia que va desde la ultraderecha hasta algunas zonas templadas del centro político. La impulsividad patriótica del discurso de AP (luego PP) evitó que los nostálgicos cuajaran en nuestro país gracias a la construcción de un partido de amplio espectro y dilatada ideología.

Pero el valor de Fraga como hombre del régimen anterior que ayuda a que España dé un paso hacia el futuro también tiene, por los mismos motivos, la oscuridad del que sabe que no hizo bien las cosas.

Cayó en mis manos hace años un libro de un joven don Manuel que leí con el interés de descubrir el pensamiento de juventud del posteriormente líder de la derecha española. Tras la lectura de Así se gobierna España (1948) me entraron escalofríos.

Torcuato Luca de Tena, de cuya palabra no tenemos por qué dudar, reconoció que Manuel Fraga le presionó para manipular la información sobre Enrique Ruano, estudiante de 21 años asesinado por la policía, concretamente para falsear el diario del joven fallecido y mostrar que sufría serios desequilibrios que le llevaron al suicidio.

Desde aquí no vamos a suscribir, por exageradas, las palabras de Jorge Semprun de que Fraga “fue uno de los que fusiló a Julián Grimau”. Pero sí recordar que en la rueda de prensa que el entonces joven ministro dio sobre él se dirigió al ejecutado como “este caballerete”.

Tampoco tendremos que dudar de Miguel Delibes, director de El Norte de Castilla, cargo del que dimitió, dijo, por no admitir presiones e injerencias de Manuel Fraga. El de Villalba tiene en su currículo el hecho de haber secuestrado en 1966 el diario ABC y, cómo no, el famoso Diario Madrid cuyas rotativas dejaron de funcionar en 1971 y cuyo edificio fue literalmente volado.

Las luces que todos los obituarios se encargan de iluminar a este hijo del alcalde de Villalba (Galicia), que prosperó en el régimen, de sobrias costumbres y aquilatada capacidad, leal sin embargo a la transición, no dejan, a veces, ver las sombras. Pero sombras hubo, como no podía ser menos. Precisamente por ello, saliendo de las sombras, todo hay que decirlo, fue un hombre que ayudó años más tarde a que en este país al menos tuviera algo de luz dándole la espalda a aquellos que la apagaron (Publicado en DiarioProgresista.es, el martes, 17 de febrero de 2012).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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