Bosanek

Esperando durante horas la aparición del Presidente de los Estados Unidos en el Discurso de la Unión, entraba la noche española en la oscuridad que trataba de iluminar Barack Obama frente a los legisladores.

Pedir a un multimillonario que pague tantos impuestos como su secretaria… es razonable, llegó a decir el presidente, y, removiéndome en la silla frente al ordenador anoté cada idea de un discurso memorable.

En el palco de honor, escuchándole, estaba Gery Bosanek, la secretaria de Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo. El inversor sorprendió al planeta declarando que pagaba menos impuestos que su secretaria. Ávidos de información los periódicos corrieron tras la empleada a la que, por cierto, han convertido en famosa.

La ocurrencia de Buffett no ha podido ser más útil, más gráfica, más llamativa. Todos los profesores de sistema fiscal no hubiesen explicado mejor el principio de equidad. ¿Cómo es posible que un hombre con un patrimonio de unos 28.000 millones de euros mal contados y una renta anual que dejaría ojoplático a  cualquier ciudadano del planeta, pague menos impuestos que su secretaria?

Sorprendentemente la señora Bosanek tiene un tipo de gravamen más alto que el de su jefe Warren, fruto de las reducciones de impuestos republicanas, de la deriva iniciada por Reagan que, a largo plazo, como se  ha visto, ha llevado a la decadencia a la nación más rica del planeta.

Obama aprovechó esta tesitura para señalar que los que más tienen deben aportar progresivamente, es decir, con un esfuerzo proporcional a su renta y riqueza. Establecer un mínimo de tipo de gravamen del treinta por ciento es un paso firme hacia la equidad y, por supuesto, hacia la reconstrucción de la nación.

Contradice el presidente demócrata las teorías excéntricas del republicano aspirante Newt Gingrich, mezcla de fundamentalismo religioso y fiscal, heredero y principal propulsor de las peregrinas ideas de devastar el Estado. Contradice también la tozuda realidad que ha demostrado que el otro aspirante republicano, Mitt Romney, ha sido capaz de pagar un tipo de gravamen vergonzoso, inadecuado a su fortuna, tratando de utilizar la elusión fiscal para evitar los impuestos.

Como aquí, donde los conservadores defienden (o defendían) bajar impuestos como eslogan electoral, justifican aún la elusión en beneficio de la libertad de circulación de capitales y contemplan la evasión como una consecuencia de la presión fiscal.

Bosanek miraba al presidente con la mirada intranquila de saberse observada. El presidente, ocupándose de pronunciar todas las letras, mantenía en su pensamiento la idea de reconstruir una nación con bienes y servicios públicos provistos de forma suficiente y equitativa, con objeto de lograr lo que él mismo denominó justicia distributiva, lo que podemos llamar equidad, garantizar el crecimiento, o, simplemente, inteligencia. (Publicado en DiarioProgresista.es, el viernes, 27 de enero de 2012).

Advertisements

About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
This entry was posted in Uncategorized and tagged , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s