La responsabilidad del inocente Camps

Por muy sorprendente que pareciere cinco votos de nueve han declarado inocentes a Francisco Camps y a Ricardo Costa de los delitos de cohecho pasivo impropio al no demostrarse que la trama pagara los regalos que recibieron.

El acta entregada al magistrado presidente Juan Climent mostraba claramente que el jurado no considera suficientemente probado que los regalos que recibieron los altos mandatarios valencianos fueran pagados por la trama Gürtel.

Nos alegramos por una parte por el hecho de que a ningún ciudadano le condenen en ningún caso. Respetamos la decisión del jurado por encima de cualquier circunstancia. Y, al mismo tiempo, nos sorprende que algo tan evidente se haya dirimido de una forma tan peculiar.

La inocencia por falta de pruebas libera a los acusados de cualquier pena o sanción, pudiendo zafarse de la pesada carga de la justicia en este, y solo en este, caso. Sin embargo, lo hemos dicho una y cien veces en este periódico, no deseándoles en lo privado ningún mal al señor Camps y a sus colaboradores, son responsables políticos de haber permitido la mayor trama de corrupción que ha sufrido nuestro país.

Responsables de haber dejado que una empresa como Orange Market presuntamente robara a manos llenas de una administración regional que en estos momentos está en suspensión de pagos. Que inflaran precios, que se lo llevaran crudo, que presuntamente amañaran contratos.

Responsables de que esa misma trama, con el dinero de todos los valencianos (y madrileños), blanqueara de forma obscena cantidades impensables en un país civilizado.

Responsables de conocer que existía la trama y no haber hecho nada al respecto, según reconoce un informe de la policía que atestigua claramente el grado de conocimiento de los responsables políticos del atraco a una administración, basado, sustentado y probado en las grabaciones.

Responsables de que una parte de ese dinero fuera a parar previsiblemente a la financiación irregular del partido, como muestra un pen drive interceptado por la policía en una calle de Madrid aledaña al paseo de la Castellana.

Serán inocentes en el caso de los trajes, lo respetamos, pero son responsables de mentir, de no decir la verdad como bien muestran las grabaciones, falsedades evidentes que fueron desenmascaradas por cintas y cintas que mostraban una clara relación con la trama, de amistad, connivencia y, quizás, otras cosas.

Responsables de confundir la administración valenciana con el patio de su casa, con una sala de juegos, un lugar de contactos, una plaza irrespirable. No vaya a decirse ahora que las urnas les han absuelto de permitir el atraco. Quedan en el aire las cintas que les hacen responsables políticos de primera magnitud, momentos de vergüenza para la democracia. Precisamente la democracia no les absuelve. (Publicado en DiarioProgresista.es, el jueves, 26 de enero de 2012).

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A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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