Las dos mitades

Cuando uno gana un congreso por un escaso margen, la mitad más veintidós, y es elegido secretario general, tiene una primera tarea nada desdeñable y absolutamente imprescindible: liderar a todo el partido incluida la mitad menos veintidós.

Si la primera tarea de Rubalcaba es, como dice, la unidad, tiene una labor primordial: liderar también a la mitad derrotada. Nada más fácil cuando los que votaron a Chacón han manifestado por activa y por pasiva, su disposición a reconocer -como no podía ser de otra manera-, a trabajar y a defender a su secretario general entrante.

No dudamos de la inteligencia de Alfredo Pérez Rubalcaba para no dejar perder la oportunidad de liderar a todo el partido, a las dos mitades. Tiene la capacidad y la experiencia  suficiente de que ese paso, más por fácil, puede darlo con nitidez haciendo constar que es el secretario general de todos y no sólo de la mitad más veintidós.

En el extraño caso de que así no lo hiciera, de que alguien le aconsejara empuñar con mano de hierro el mando enrocándose en su mitad más veintidós para desplazar a los otros a posiciones marginales o, en su caso, para eliminar a las mayorías en aquellas regiones que no le han votado, se equivocaría de plano.

Se equivocaría porque la mitad menos veintidós no se dejaría despreciar y menos agredir. Se equivocaría porque eso provocaría un cisma que tendría su constatación más evidente en el hecho de que las federaciones regionales se partirían en dos, ganara quien ganara, y múltiples incendios recorrerían el mapa del socialismo español.

Cuanto más fácil tiene liderar a las dos mitades peor sería la reacción si no lo hiciera. Es tan sencillo que un consejo en contra, guiado por la revancha o el interés más espurio, llevaría al partido a dividirse durante años dejando el liderazgo del nuevo secretario general en entredicho.

No faltarán quienes le susurren que acabe con aquellos que no le han apoyado. Mal consejo, pésima reconvención que socavaría su liderazgo. No es lo mismo ser el referente de la mitad más veintidós que ser el de la totalidad de la organización.

Es tan fácil como llamar a las regiones perdedoras o a las partes derrotadas de las distintas federaciones, y hacerlas participar en un proceso que desde el pasado sábado él debe liderar con tanto entusiasmo como inteligencia.

El partido y él mismo ganarían en capacidad y operatividad para mejorar la organización, proponer nuevas ideas, apostar por un cambio político en una nación que reclama una alternativa política a los conservadores. (Publicado en DiarioProgresista.es, el martes, 7 de febrero de 2012).

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About antoniomiguelcarmona

A fronte pretipitium, a tergo lupi.
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